COMENTARIO
Se revelan más novedades para «aquel día» que inaugurará el tiempo escatológico: en primer lugar, la destrucción de las causas e instrumentos de la violencia (vv. 9-10; cfr 4,3; 5,4); en segundo lugar, anuncia la purificación de todo resto de idolatría y superstición: hechicerías y adivinos (v. 11); estatuas de los ídolos —pesilîm— y estelas —massebôt, piedras o postes de los cultos cananeos al aire libre— (v. 12); cipos —aserás, bosquecillos para el culto de la fuerza generadora, cuya diosa era Astarté— (v. 13). Finalmente, Dios castigará las naciones que no hayan obedecido (v. 14): la restauración de Israel va tomando fuerza universalista.