COMENTARIO
Tercera parte del libro. En la oscilación de la obra entre reproches y anuncios de consolación, ésta es una parte de reproches. Los oráculos vuelven a notificar un juicio condenatorio de Israel y de Jerusalén. El libro comenzaba con una denuncia y un juicio de condena por las iniquidades de Israel y Judá (1,2-3,12), y seguía con el augurio de la restauración escatológica del reino de Dios, con el advenimiento del Mesías y la salvación del «resto» (4,1-5,14); ahora (6,1-7,7) se renuevan las denuncias de la conducta injusta e impía del pueblo. Pero el último versículo (7,7) presenta al profeta confiando en Dios y esperando en Él. Como en un pasaje anterior (cfr 4,1-5) esta confianza es presagio de la última parte (7,8-20) en la que las esperanzas de restauración encuentran su cumplimiento.
Las faltas del pueblo que censura el profeta son infidelidad y falta de agradecimiento al Señor (6,1-5), defección en las virtudes (6,6-8), especialmente en la justicia (6,9-16), que han llevado a la desconfianza y a la traición (7,1-6).