COMENTARIO

 Mi 7,1-6 

El pasaje parece el reverso de los bienes mesiánicos que se anunciaban en 4,1-5. Allí se prometían la paz, la tranquilidad y la fecundidad de la tierra (4,3-4), y aquí se denuncian la guerra, la desconfianza y la infecundidad (vv. 1-3); allí se caminaba en el nombre del Señor (4,5), y aquí se denuncian la injusticia y la doblez (vv. 3-4). Por eso, el profeta vislumbra la llegada del «día» del castigo (v. 4; cfr 1,2-5).

Los versículos siguientes (vv. 5-6) son de difícil interpretación. Es posible que sean una continuación de lo dicho antes (vv. 1-3), con lo que expresarían un aspecto más de la corrupción generalizada: se desconfía hasta de los amigos y de los familiares más íntimos. Sin embargo, pueden interpretarse también como puntualización de la confusión que acarreará el «día» anunciado. Así parecen entenderse en el Nuevo Testamento, cuando el Señor cita el v. 6 (cfr Mt 10,35; Lc 12,53) entre las señales de su venida a la tierra que es venida de confusión (cfr v. 4), pero también de salvación.

Volver a Mi 7,1-6