COMENTARIO
La introducción es una consideración sapiencial en la que subyace el «estilo de disputa» bien conocido en los profetas. La pregunta retórica: «¿Qué tramáis contra el Señor?», en segunda persona del plural, y la explicación siguiente van dirigidas a los que interpretaban la inactividad de Dios como impotencia y como abandono de los suyos. La respuesta es contundente con el anuncio de la invasión y destrucción de la capital de Asiria. La imagen de los espinos y de los borrachos (v. 10) refleja la decadencia de Nínive y su inminente desaparición.