COMENTARIO
El «mensajero» en contexto bélico es el que viene desde el lugar de la batalla con buenas noticias (cfr 2 S 18,26; Is 41,27), generalmente con el anuncio de la paz. En el libro de Isaías se repiten las mismas palabras en un contexto más universal, dentro del himno en honor al reinado de Dios (Is 52,7), significando a un portavoz divino; aquí es más bien una metáfora. La paz, además del final de la guerra, indica la suma de beneficios otorgados por Dios al pueblo. De ahí la exhortación a celebrar una gran fiesta, probablemente una peregrinación a Jerusalén, porque el temido Senaquerib ha sido aniquilado. En el trasfondo de este anuncio, de tonos tan severos, se vislumbra el restablecimiento de la justicia que llegará en el horizonte escatológico cuando quede establecido el Reino de Dios, «un reino de justicia, de amor y de paz» (Misal Romano, Prefacio de Cristo Rey).