COMENTARIO

 Na 3,18-19 

La lamentación por la muerte del rey de Asiria nada tiene que ver con las elegías sinceras que solían entonarse por los difuntos importantes, por ejemplo, la que tributó David a Jonatán (cfr 2 S 1,19-27). Es más bien una sátira poética, breve pero incisiva: el rey asirio muere por desidia y abandono de los suyos, y se convierte en el hazmerreír de sus enemigos. A Israel le ha de servir como escarmiento para no desviarse, y como señal de la protección divina. Sólo Él le ha librado de sus enemigos.

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