COMENTARIO
En esta primera parte del libro se concentran el mensaje y las circunstancias históricas de la obra. Parece un diálogo entre el Señor y el profeta. Éste recurre al Señor para que intervenga en una situación de injusticias clamorosas (1,1-4). La respuesta de Dios es sorprendente, pues anuncia que va a suscitar un pueblo terrible, cruel y violento, que no respeta más que a su propia fuerza (1,5-11). Ante esta resolución, el profeta se desconcierta: ¿cómo es posible que, para purificar a sus elegidos, el Señor haya designado a un pueblo tan impío y desalmado? (1,12-17). Pero, en su desconcierto, no desespera, sino que decide perseverar atento a la voz del Señor (2,1). Y, efectivamente, el Señor le contesta diciéndole en palabras lo que antes le indicaba con gestos: todo tiene su tiempo; las dificultades derrumban al que no es recto, pero el que confía y espera, permaneciendo fiel, ése vivirá por su fidelidad (2,1-4).