COMENTARIO

 Ha 2,5-11 

Es posible que la primera imprecación (vv. 6-8) tenga como trasfondo el tributo que Nabucodonosor hizo pagar a los países que controló, entre ellos Judá (cfr 2 R 24,1). También se reconocen en los vv. 9-11 unas palabras de Jeremías (cfr Jr 22,13-17) contra el rey Yoyaquim de Judá. En todo caso, el común denominador a toda esta primera sección se expresa en el primer versículo: «la riqueza traiciona» (v. 5), porque degenera en robo (cfr v. 7), o en lucro injusto (cfr v. 9). Es más, al final, lleva a la necedad de la idolatría (cfr 2,18-20). La íntima relación entre estas notas, presente en toda la Sagrada Escritura, no pasó por alto a la catequesis cristiana: «Os exhorto también a que os abstengáis del amor al dinero y a que seáis castos y veraces. Apartaos de todo mal. El que no es capaz de gobernarse a sí mismo en estas cosas ¿cómo podrá enseñarlas a los demás? Quien no se abstiene de la avaricia se verá mancillado también por la idolatría y será contado entre los paganos que desconocen el juicio del Señor» (S. Policarpo, Ad Philippenses 10).

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