COMENTARIO
El libro de Sofonías oscila entre la visión particularista que afecta a Judá y la universalista que abarca a todas las naciones. Aquí, antes de anunciar el juicio y la condena de Judá (1,4-2,3), se denuncia la maldad de toda la tierra (1,2-3). En el resto del libro, se sigue el mismo procedimiento. En la segunda parte (2,4-3,8), recogerá los oráculos contra las naciones para introducir el oráculo contra Jerusalén. Finalmente, el anuncio de las promesas de salvación (3,9-20) también comenzará por la purificación de todas las naciones (3,9-10), antes de cantar la gloria de Jerusalén.
En esta primera parte, se expresa la «cólera del Señor» por las injusticias de los hombres. Tras la amenaza a la creación entera (1,2-3), el profeta denuncia los pecados de Judá: los cultos idolátricos (1,4-6), las injusticias de los poderosos (1,8-9), los abusos de los comerciantes (1,10-11) y la insolencia de los incrédulos (1,12). En sus censuras, el profeta ha advertido en varios momentos (1,7.8.10) de la cercanía del día del Señor, y después (1,14-18) lo presenta con imágenes desgarradoras: es día de ira, de angustia, de ruina, de desolación, etc. Pero el profeta no es un proclamador de malos augurios: su anuncio busca la conversión, el ejercicio de la justicia y la humildad, para ser así preservados de la ira del Señor (2,3).