COMENTARIO

 So 3,1-5 

A los oráculos contra las naciones sigue ahora otro contra Jerusalén. Hay afinidad con Am 1-2. También presenta semejanzas con Is 1,21-26: en ambos, las invectivas se dirigen contra los jefes de la comunidad: príncipes, jueces, profetas y sacerdotes (vv. 3-4). Si en 2,15 Nínive, capital de Asiria, es llamada «ciudad bulliciosa», llena de orgullo, ahora Jerusalén es acusada de ser «rebelde, prepotente», y de haber rechazado cuatro gracias: «no escuchó la voz» del Señor, «ni aceptó la instrucción», «no confió en el Señor» «ni se acercó a su Dios» (v. 2). Pero, a diferencia del oráculo contra Nínive, el de Jerusalén termina con una luz de esperanza, porque, a pesar de todo, «en medio de ella está el Señor» y hará justicia (v. 5).

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