COMENTARIO

 So 3,9-20 

Sigue hablando el Señor, pero hay un cambio total de horizonte: de la destrucción a la salvación; aquí está la verdadera intención divina de los castigos. Primero anuncia la purificación de las naciones (vv. 9-10), que evoca por contraste la historia de Babel (Gn 11,1-9). Los dispersos tras la confusión de las lenguas en Babel (Gn 11,8), llamados en el v. 10 «la hija de mis dispersos», volverán al Señor con ofrendas. Luego habla de la purificación de Judá (vv. 11-13), de la pervivencia de un resto «humilde», que esperará en el Señor, actuará con justicia y reposará tranquilo. La consecuencia de la conversión de Judá e Israel será el gozo intenso en Sión (vv. 14-18a). El resto fiel es llamado «hija de Sión» e «hija de Jerusalén» (v. 14), en un cierto paralelismo con «la hija de mis dispersos» (v. 10). En el v. 14, cuatro imperativos convocan a la alegría: «Canta de gozo», «alborózate», «alégrate», «disfruta». La causa fontal del gozo es que el Señor estará en medio de Sión (v. 17) y con su presencia vendrán todos los bienes (vv. 17-18). Al final (vv. 18-20), la alegría de Sión se completa con el regreso de los deportados y la fama de Israel entre las naciones.

Volver a So 3,9-20