COMENTARIO

 Za 1,3 

Dios está siempre dispuesto a perdonar. Comenta San Agustín: «A Dios no se le aleja ni se le trae; ni se inmuta cuando corrige ni hay mudanza en Él cuando reprende. Si está lejos de ti, es porque te alejaste tú de Él. Fuiste tú quien de Él se cayó, no fue Él quien se te ocultó. Ahora, pues, oye qué te dice: Volveos a Mí, que Yo me volveré a vosotros. En otras palabras: “Este volverme Yo a vosotros no es sino volveros vosotros a Mí”. Dios, en efecto, persigue a los que le vuelven la espalda e ilumina el rostro de los que le vuelven la cara. ¡Oh fugitivo!, ¿dónde huirás de Dios? (…) Él es tu juez; vuelve a Él y le hallarás padre» (Sermones 142,4).

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