COMENTARIO
Para que el pueblo de Dios llegue a tener prosperidad en la tierra a la vuelta del destierro es necesario que se vea libre de la amenaza de las naciones enemigas. Esa liberación se anuncia en la visión segunda. El número cuatro puede ser símbolo de los cuatro puntos cardinales, es decir, de todas las naciones, o puede aludir a Egipto, Asiria, Babilonia y Persia. Los cuernos simbolizan el poder y la fuerza (cfr Sal 18,3; Ap 17,12). Los artesanos representan a los defensores del pueblo: quizá potencias angélicas, o a los persas que permitieron a los judíos regresar de Babilonia. En cualquier caso, y aun manteniendo la duda en la interpretación de los símbolos, queda claro que en su visión el profeta comprende y anuncia que Dios libera a su pueblo.