COMENTARIO
El autor sagrado deja constancia de la ocasión que motivó las profecías que siguen. Fue una delegación enviada desde Babilonia para preguntar a los sacerdotes del Templo de Jerusalén y a los profetas, entre ellos a Zacarías, si debían seguir practicando el ayuno que recordaba la destrucción de Jerusalén y del Templo el quinto mes del año 587 (cfr 2 R 25,8-10; Jr 52,12-14), puesto que ya se había comenzado la reconstrucción. Betel es aquí el nombre propio de una persona y no el del antiguo santuario del norte. «Aplacar el rostro del Señor» significa volverle favorable haciendo lo que a Él le agrada. La respuesta concreta del profeta a la pregunta que se plantea se recoge al final de la sección (cfr 8,18-19).