COMENTARIO

 Za 7,12 

Las palabras de los profetas tienen autoridad porque hablan movidos por el Espíritu de Dios (cfr Ne 9,30; 2 P 1,21). Así lo enseñaba San Justino: «Cuando oís que los profetas hablan como en persona propia, no habéis de pensar que eso lo dicen los hombres inspirados, sino el Verbo divino que los mueve» (Apologia 1,36,1-3).

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