COMENTARIO
Los cinco primeros vaticinios, construidos en estilo poético (8,1-8), se refieren al amor de Dios a su pueblo (v. 2) y al cumplimiento de sus promesas de morar en Jerusalén (v. 3; cfr Is 1,26) y hacer de ella una ciudad donde vivir en paz (vv. 4-5), a pesar de que les pareciera imposible a los que vuelven del destierro (v. 6), que —según estos vaticinios— no sólo van a ser los que fueron llevados a Babilonia, sino todos los judíos formando un solo pueblo de Dios (vv. 7-8). Los cinco vaticinios restantes (8,9-23) se refieren primero a la reconstrucción del Templo (vv. 9-13) porque el Señor se ha vuelto favorable (vv. 14-15), a la conducta que han de seguir —y en concreto al ayuno (vv. 16-19)— y al establecimiento de la era definitiva, en la que Jerusalén y los judíos serán instrumentos de salvación para los gentiles (vv. 20-23).