COMENTARIO
La nueva situación anunciada por el profeta se distinguirá porque entre las naciones se producirá un movimiento de búsqueda del Dios de Israel, del único y verdadero Dios. Todos encontrarán el favor divino en Jerusalén. Se cumplirá así la promesa hecha por Dios a Abrahán de que en él serían bendecidas todas las naciones de la tierra (cfr Gn 12,3). Aquella situación prevista por el profeta para Jerusalén era figura de lo que iba a suceder en la Iglesia tras la venida de nuestro Señor Jesucristo.