COMENTARIO
Esta sección, que constituye el segundo gran oráculo (cfr 9,1), promete la restauración final de Jerusalén y Judá. Los vaticinios vienen introducidos con la expresión «aquel día», repetida hasta dieciséis veces. Indica el día de la actuación definitiva de Dios, cuando Israel logrará la victoria total sobre sus enemigos (12,1-9), se realizará la conversión completa del pueblo a Dios (12,10-13,9) y se establecerá para siempre la gloria de Jerusalén como capital del reino de Dios en la tierra (14,1-4).