COMENTARIO
En contraste con el favor otorgado a Jerusalén y Judá está el castigo de quienes les hicieron la guerra. Este castigo se describe con rasgos de una peste (cfr Ez 38,22; 39,17-20) que, además de producir la muerte, crea tal pánico, que aun los vecinos se matarán entre ellos y las naciones se quedarán sin riquezas, pues serán llevadas todas a Jerusalén y Judá (v. 14). El significado de la primera parte del v. 14 no es claro: puede expresar que también Jerusalén y Judá lucharán entre ellas o que ambas están unidas en el combate final. Aquella peste afectará también a los animales (v. 15). Tal forma de describir el castigo pone de relieve el dominio de Dios sobre la vida de hombres y animales; nadie podrá huir de su mano aunque se encuentre lejos de Jerusalén.