COMENTARIO
Los tres primeros evangelios relatan de la misma manera el inicio del drama que va a suceder: las autoridades de Israel buscaban el modo de prender a Jesús y encuentran un aliado inesperado en Judas, «uno de los doce» (26,14). Sin embargo, cada evangelista subraya un aspecto peculiar. Mateo destaca el dominio de Jesús sobre lo que va a suceder. Los acontecimientos son parte del designio salvífico de Dios: hasta las treinta monedas que recibe Judas por su traición (26,15) son cumplimiento del plan trazado por Dios en las Escrituras (cfr 27,9-10).
Que las autoridades quisieran evitar el alboroto del pueblo (v. 5) indica la popularidad de Jesús; que quisieran prenderlo «con engaño» (v. 4) es ya la primera de las afrentas que le hacen al Señor en el proceso. Después, le siguen otras muchas: el soborno a un traidor (26,14-16), los falsos testimonios de la condena (26,59-61), la incitación a la muchedumbre (27,20), las burlas en la cruz (27,39), etc.; y, todo, «por envidia» (27,18).