COMENTARIO

 1 Co 3,4-23 

Manifestación de la visión humana de los corintios (v. 4) es que no han comprendido que los ministros no trabajan para el propio provecho, sino para la edificación de toda la Iglesia; cada uno y la Iglesia entera pertenecen sólo a Dios y a Cristo. La raíz de toda labor apostólica es Dios «que da el crecimiento» (v. 7). El hombre es instrumento de Dios —ministro (v. 5), colaborador (v. 9)— en esa tarea, que sólo puede realizarse poniendo a Jesucristo como fundamento (v. 11). Pablo desarrolla estas ideas sirviéndose de dos sugestivas imágenes: el campo de Dios (vv. 6-9) y la edificación de Dios (vv. 10-17).

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