COMENTARIO

 1 Co 4,14-21 

San Pablo ostenta la paternidad espiritual de los corintios, porque los ha engendrado a la fe. Desde esta perspectiva sus reprensiones adquieren mayor peso y sentido: no tienen como objeto provocar una vergüenza estéril, sino ser aliento para la adquisición de las virtudes necesarias y el crecimiento de la Iglesia. Ésa ha sido también la conducta de los santos: «Debemos considerar como hijos a aquellos sobre los que ejercemos nuestra autoridad. Pongámonos a su servicio como Jesús» (S. Juan Bosco, Epistula, en Liturgia de las Horas, Oficio de lecturas del 31-I).

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