COMENTARIO

 1 Co 8,1-10,33 

En los ritos paganos, una parte de las carnes sacrificadas a los dioses, llamadas idolotitos, podía ser vendida en el mercado y comerse en las casas particulares. Algunos cristianos, temerosos de hacerse partícipes de los cultos idolátricos (cfr Hch 15,23-29), se planteaban diversas cuestiones de orden práctico. El Apóstol explica primero los principios generales: pueden comerse esas carnes, ya que los ídolos no son nada (8,1-6), pero la caridad exigirá a veces abstenerse de ellas (8,7-13). Después ilustra esos principios con su ejemplo (9,1-27) y con las lecciones que da la historia de Israel (10,1-13). Finalmente, resuelve algunos casos concretos sobre los idolotitos (10,14-33).

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