COMENTARIO

 1 Co 8,1-6 

Algunos corintios se jactaban frente a otros de saber que los ídolos no eran nada y que las carnes sacrificadas a los ídolos podían comerse sin escrúpulos (cfr 10,25-27). Pablo les recuerda la insuficiencia de ese conocimiento, si no va acompañado de la caridad: «El saber hincha, pero la caridad edifica» (v. 1). «La fuente de todos los males de los corintios no estaba en la falta de ciencia, sino en la falta de caridad y de preocupación por el prójimo. Ésta era la fuente de los cismas que dividían esta iglesia, de la vanidad que los obcecaba y de todos los desórdenes que el Apóstol ha censurado precedentemente y censurara todavía. (…). Tened caridad, así vuestra ciencia no tendrá riesgos. Quiero que vuestra ciencia sobrepase la de vuestros hermanos. Si los amáis, lejos de elevaros por encima de ellos y de despreciarlos, trabajaréis por hacerles participar de vuestras luces» (S. Juan Crisóstomo, In 1 Corinthios, 20, ad loc.).

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