COMENTARIO

 Ef 1,9-14 

El «misterio» (v. 9) es el designio o plan divino de salvar en Cristo a todos los hombres, que, oculto al principio en la voluntad de Dios, ha sido realizado y revelado de forma armónica, siguiendo diversas etapas o tiempos (kairoí) a lo largo de la historia. Ha comenzado por la «elección» (1,4), continúa con la llamada a ser «hijos adoptivos» (1,5-6), conduce a la «redención» (1,7-8) y alcanza su plenitud en la recapitulación de todas las cosas en Cristo (v. 10), que reúne en torno a sí un pueblo en el que, junto a Israel (vv. 11-12), son acogidos todos los hombres y mujeres de cualquier raza y nación que han creído en el Evangelio y han sido sellados por el Espíritu Santo para compartir la herencia de los hijos (vv. 13-14).

«¿Qué es “recapitular”? —se pregunta San Juan Crisóstomo— Es unir una cosa a otra. Pero afanémonos en llegar incluso más cerca de la verdad misma. Entre nosotros, y de acuerdo con la costumbre, se dice que una recapitulación es concentrar en breve lo que se ha dicho por extenso y decir concisamente lo que se ha dicho con muchas palabras. Pues aquí sucede también lo mismo: lo dispuesto a lo largo de mucho tiempo fue recapitulado en Cristo mismo (…). Además, otra cosa es revelada. ¿Cuál es? [Dios] dispuso una sola cabeza para todos, tanto ángeles como hombres» (In Ephesios 1,1,10,19).

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