COMENTARIO

 Ef 2,1-10 

El cuerpo central de la carta se articula en cinco secciones que siguen una estructura concéntrica, en torno a una cuestión decisiva: la misión de San Pablo. El Apóstol ha sido llamado a la predicación del misterio salvífico de Dios para unir en un solo pueblo a todos los hombres, tanto procedentes del judaísmo como de la gentilidad. Ese pueblo forma un Cuerpo cuya Cabeza es Cristo. A eso se dedica la sección central (3,1-21) y en torno a ella se exponen las cuestiones relativas a la unidad de la Iglesia (2,11-22 y 4,1-16). Al principio y al final, la mirada se pone en los gentiles incorporados a Cristo, para que valoren el don gratuito que han recibido (vv. 1-10), y sepan sacar consecuencias prácticas para vivir conforme a las exigencias de su incorporación a Cristo y a la Iglesia (4,17-6,20).

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