COMENTARIO
Se pide a Dios que fortalezca a los cristianos, que Cristo habite por la fe en sus corazones y que puedan comprender la dimensión del amor de Cristo, predicado por San Pablo, de forma que crezcan hasta la plenitud de Dios. La inmensa grandeza del misterio de Cristo se expresa con un esquema bien gráfico: una cruz, cuyos brazos se extienden en las cuatro direcciones buscando abrazar al entero universo. «Por el Verbo de Dios, todo está bajo la influencia de la obra redentora, y el Hijo de Dios ha sido crucificado por todos, y ha trazado el signo de la cruz sobre todas las cosas» (S. Ireneo, Demonstratio praedicationis apostolicae 34). En definitiva, conocer la historia de la salvación y el «misterio» de Cristo es darse cuenta de la magnitud del amor de Dios. Ahí está el fundamento de la vida cristiana. «Oh Jesús, suma benignidad, / admirable alegría del corazón, / bondad inabarcable, / tu amor nos abraza» (Liturgia de las Horas, Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, Himno de laudes).