COMENTARIO
Santificarse es entrar en el ámbito de Dios, que es el Único Santo. El camino para lograrlo es imitar el amor y la entrega de Jesucristo (vv. 1-2). Por eso, como en otras ocasiones (cfr Rm 1,18-32; Ga 5,19-21; 1 Co 6,9-10), se advierte con seriedad que quienes lleven una vida desordenada, ajena a Cristo, no participarán del Reino de Dios.