COMENTARIO
Tras dar noticias sobre él y sus colaboradores, San Pablo anima a los filipenses a la fidelidad y al progreso en la vida cristiana. Para ello se propone él mismo como ejemplo: primero, frente a los judaizantes, expone el cambio que él ha experimentado al hacerse cristiano (3,1-16); después, les habla de la meta que él se esfuerza en conseguir, el Cielo (3,17-21); finalmente, les comenta la alegría y gratitud que siente al pensar en ellos (4,1-20).