COMENTARIO
Después del saludo epistolar (vv. 1-2) la carta comienza por una acción de gracias a Dios por la delicada correspondencia de aquellos fieles a los dones divinos (vv. 3-8). Sigue una oración intensa para que progresen en santidad (vv. 9-11), y una exhortación a ser agradecidos por las maravillas que Dios ha obrado en ellos (vv. 9-14). Todo ello conduce a la proclamación, en un hermoso canto, de la primacía de Cristo sobre todas las cosas creadas y sobre la Iglesia; nada hay que no reciba el influjo redentor de la sangre derramada en la cruz (vv. 15-20).