COMENTARIO
En esta sección se deja constancia de que San Pablo no ha hecho otra cosa que cumplir la misión, recibida de Dios, de manifestar a los gentiles el misterio divino, el designio eterno de salvación de todos los hombres, sin miedo a afrontar los padecimientos que conlleva realizar esa tarea (1,24-29). El Apóstol siempre tuvo gran solicitud porque los fieles perseverasen en la verdad recibida, sin dejarse engañar por la seducción de las doctrinas engañosas que se estaban difundiendo por aquellas regiones (2,1-5).