COMENTARIO
Entre los puntos fundamentales de la vida cristiana Pablo subraya, junto con la caridad y como consecuencia de ésta, la necesidad de trabajar dignamente. Consejos semejantes se encuentran con frecuencia en los documentos cristianos más antiguos: «Si alguno quiere establecerse entre vosotros, que tenga un oficio, que trabaje y así se alimente. Y si no tiene oficio, proveed conforme a vuestra prudencia, de modo que no haya entre nosotros ningún cristiano ocioso» (Didaché 12,3-5). El amor a Dios permite dar al trabajo un sentido. «Hace falta el esfuerzo interior del espíritu humano, guiado por la fe, la esperanza y la caridad, con el fin de dar al trabajo del hombre concreto, con la ayuda de estos contenidos, aquel significado que el trabajo tiene ante los ojos de Dios» (S. Juan Pablo II, Laborem exercens, n. 24).