COMENTARIO
La precipitada marcha del Apóstol había dejado incompleta la instrucción cristiana. Una de las dudas que les quedaban podía formularse así: «Cuando llegue el Señor, ¿tendrán los difuntos alguna desventaja frente a los que estemos vivos?». San Pablo responde con dos enseñanzas: primero afirma que el mero hecho de estar vivo en ese momento no supondrá ventaja alguna (cfr 4,15-18); después aclara que no sabemos cuándo ocurrirá ese acontecimiento (cfr 5,1-2).