COMENTARIO
Como en Éfeso (cfr 1 Tm 1,6), también en Creta tenían éxito ciertos filósofos —algunos provenientes del judaísmo— que hacían un arte de sus falacias y sofismas. Aquí el Apóstol recurre a la ironía, citando un verso de algún poeta antiguo (quizá Epiménides, siglo VI a.C.), sobre la reputación mentirosa de los cretenses.
«Todo es limpio para los limpios» (v. 15). «Dios hizo puras todas las cosas. Si existen cosas impuras, se trata de una cualidad que proviene del que las ha manipulado» (Severiano de Gábala, Fragmenta in Titum). La pureza interior (cfr Mt 23,25-26) es el principio de la libertad cristiana, frente a quienes pretenden compaginar la fe con una conducta corrompida.