COMENTARIO

 Tt 3,3-8 

El fundamento teológico de las obligaciones sociales antes mencionadas es el punto culminante del capítulo. Se condensa en un bello canto a Jesucristo (vv. 4-7) en el que se resume la Encarnación, la Redención y la aplicación de la salvación a cada cristiano. Cada bautizado es testigo de la historia de la salvación, del paso del pecado a la gracia, de una etapa de esclavitud y error a la era de la libertad y regeneración inaugurada por Cristo. Experimentar el perdón llena de alegría y mueve al agradecimiento. «Si no existiese en la Iglesia el perdón de los pecados, ninguna esperanza habría de vida y liberación eterna. Damos gracias a Dios porque concedió este don a su Iglesia» (S. Agustín, Sermones 213,9).

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