COMENTARIO
Las instrucciones finales de la epístola muestran la importancia de la hospitalidad entre los primeros cristianos.
Tíquico fue compañero de San Pablo en su tercer viaje (cfr Hch 20,4) y portador de las cartas a los Efesios y a los Colosenses. Apolo aparece también mencionado en los Hechos de los Apóstoles como persona muy versada en las Escrituras y buen orador (Hch 18,24-26); además de su actividad apostólica en Éfeso, colaboró intensamente en Corinto (cfr 1 Co 1,12; 3,4-6.22; 4,6; 16,12).
«Nuestros amigos en la fe» (v. 15), o más literalmente: «Los que nos aman en la fe». Esta expresión designa a los cristianos, cuyo amor mutuo tiene origen sobrenatural. San Jerónimo comenta: «Si todo el que ama, amara en la fe, no habría añadido San Pablo la fe al amor; las madres aman a sus hijos y están dispuestas a dar la vida por ellos, pero ese amor no es necesariamente en la fe; también las esposas aman a sus maridos y con frecuencia llegan a morir con ellos, pero tampoco es amor de fe. Sólo los santos aman en la fe, pues su amor abarca también a los incrédulos; más aún, aman incluso a sus enemigos. Este es el amor en la fe, porque se basa en Aquel que ha prometido el premio a quienes cumplen el mandamiento nuevo» (Commentarii in Titum, ad loc.).