COMENTARIO

 Flm 1-3 

La brevedad de esta carta ayuda a percibir mejor el esquema que seguía San Pablo en su correspondencia: saludos; acción de gracias a Dios u oración; contenido que quiere transmitir; y despedida final. Además, esta carta es de gran interés para valorar y orientar cristianamente las condiciones sociales en que viven los cristianos.

Es posible que Apfia y Arquipo sean miembros de la familia de Filemón, quizá su esposa e hijo. Arquipo tenía un puesto importante en la iglesia de Colosas (cfr Col 4,17).

San Jerónimo hace notar que «Pablo no usa la expresión “prisionero de Cristo Jesús” en ninguna otra carta, aunque esté claro que se encuentra en la cárcel por su fe, según el contenido de las cartas a los efesios, filipenses y colosenses. Me parece —añade— que es un mayor orgullo el que diga que está prisionero por Cristo, que el ser apóstol. Ellos salían gozosos de la presencia del Sanedrín, porque habían sido dignos de ser ultrajados a causa del Nombre (Hch 5,41). La autoridad de su encarcelamiento hace que, al interceder por Onésimo, sea tal la fuerza de su ruego que consiga lo que pide» (S. Jerónimo, Commentarii in Philemonem, ad loc.).

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