COMENTARIO

 St 2,20-26 

Santiago recurre a Gn 15,6, pasaje también utilizado por Pablo para mostrar la fe de Abrahán, y al episodio de Rahab (Jos 2,1-21; 6,17-25). La justificación de la que aquí habla Santiago se refiere a la perfección moral que supone la fe y que se alcanza, una vez conferida la gracia, con el ejercicio de las virtudes. En Pablo (Rm 4,1-25; Ga 3,6-9) indica la unión con Dios mediante la gracia, pero que también actúa por la caridad (cfr Ga 5,6). Con el ejemplo de estos personajes bíblicos, queda claro que Dios llama a la fe a todos los hombres, y que todos pueden y deben ponerla de manifiesto con un comportamiento ejemplar.

El Magisterio de la Iglesia remite a los vv. 22-24, cuando enseña que la justificación recibida gratuitamente en el Sacramento del Bautismo, va cobrando aún más fuerza mediante la correspondencia del cristiano a la gracia, que se manifiesta en la observancia de los mandamientos de Dios y de la Iglesia. Así, los justificados «crecen en la misma justicia, recibida por la gracia de Cristo, “cooperando la fe, con las buenas obras” (St 2,22), y se justifican más, conforme esta escrito: “El que es justo, justifíquese más” (Ap 22,11)» (Conc. de Trento, De iustificatione, cap. 10).

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