COMENTARIO
Termina con una alentadora llamada al celo apostólico, como manifestación de la verdadera caridad (cfr 1 P 4,8). «Precia (Dios) más un alma que por nuestra industria y oración le ganásemos mediante su misericordia, que todos los servicios que le podemos hacer» (Sta. Teresa de Jesús, Fundaciones 1,7).