COMENTARIO
La liturgia aplica este texto a los recién bautizados, que son como niños recién nacidos a la vida de la gracia, pidiéndole a Dios: «Acrecienta en nosotros los dones de tu gracia para que comprendamos mejor que el Bautismo nos ha purificado, que el Espíritu nos ha hecho renacer y que la sangre nos ha redimido» (Misal Romano, 2º Domingo de Pascua, Oración colecta).
Es posible que la «leche espiritual» (v. 2) haga referencia a las promesas hechas por Dios de entregar al pueblo elegido una tierra «que mana leche y miel» (Ex 3,8). La expresión indica el conjunto de gracias que el Señor concede en el Bautismo para alcanzar la salvación.