COMENTARIO
Las manifestaciones específicas de la virtud de la caridad deben presidir la vida cristiana de cada día, pues la caridad informa las virtudes morales. La promesa de la bendición del Señor se proclama con el texto del Salmo 34,13-17, de donde ya había tomado unas palabras (cfr 2,3 y Sal 34,9). «Pedro ya no dirige su exhortación al marido y a la esposa, sino que establece una ley de amor común a todos, de la cual nace toda virtud, la compasión, la misericordia, la humildad y las demás virtudes que mostró a continuación» (S. Andrés de Creta, Catena, ad loc.).