COMENTARIO
Esta sección de la carta trata de cómo el cristiano, mediante sus padecimientos, participa del misterio redentor de Cristo: cuando sufre injustamente puede sentirse bienaventurado (3,13-17), ya que Cristo padeció hasta la muerte antes de ser glorificado (3,18-22). El cristiano, incorporado a Jesucristo, ha roto con el pecado (4,1-6) y ha de vivir la caridad (4,7-11). Termina volviendo a tratar del valor espiritual del sufrimiento en las persecuciones injustas (4,12-19).