COMENTARIO
El comportamiento del cristiano no puede ser como el de antes del Bautismo, o como el de quien no está bautizado, aunque ello pueda acarrearle incomprensiones y calumnias. El cristiano, al morir místicamente con Cristo en el Bautismo (v. 1), ha quedado absuelto de sus pecados, y no tiene sentido vivir todavía en ellos (cfr Rm 6,1ss.; 1 Jn 3,9; 5,18). Hay que tener presente que todos compareceremos ante el Juez de vivos y muertos, Jesucristo (vv. 5-6).
El v. 6 es de difícil interpretación. Puede aludir al descenso del Señor al seno de Abrahán o a los cristianos que han muerto sin ver el triunfo final de Cristo. En cualquier caso se estaría hablando de los que han permanecido fieles a Dios, cuyo paso por esta tierra parece un desatino para quienes carecen de visión sobrenatural. El texto evoca Sb 3,1-4.