COMENTARIO
Se vuelve al tema central de esta sección. Los que participan de los sufrimientos de Cristo (cfr 1,6-7; 2,18-25; 3,13-17) también participarán de su gloria. «Dios quiere abrir vuestros ojos para considerar cuántas mercedes nos hace en lo que el mundo piensa que son desfavores, y cuán honrados somos en ser deshonrados por buscar la honra de Dios» (S. Juan de Ávila, Epístola 58). Ante el inminente juicio divino —otro de los temas frecuentes en la carta— nadie puede presentarse seguro (vv. 17-18). Las duras advertencias del Apóstol recuerdan las de Jesús, camino del Calvario, a las mujeres de Jerusalén: «Si en el leño verde hacen esto, ¿qué se hará en el seco?» (Lc 23,31). En suma, es indudable que haber padecido por Cristo en esta vida ayuda a afrontar el juicio con mayor confianza (cfr Mt 5,11-12; 10,32).