COMENTARIO

 Jds 1-2 

En esta carta encontramos, en forma más breve, temas similares a los de la Segunda Carta de San Pedro. El autor, tras exponer el motivo por el que se ve obligado a escribir (vv. 3-4), recuerda cómo Dios castigó a aquellos hombres cuya conducta blasfema y licenciosa están imitando ahora algunos (vv. 5-16). En contraposición, anima a los fieles a mantenerse firmes en la fe y en la caridad (vv. 17-23). Concluye con una solemne alabanza a Dios por Cristo (vv. 24-25).

Con las expresiones con que designa a sus destinatarios (v. 1), el autor describe lo que es un cristiano: su vida se inicia con la llamada divina, progresa gracias al amor de Dios y culmina en Jesucristo.

«Los que han recibido la llamada divina» (v. 1). Literalmente, «los llamados» (cfr Rm 1,6; 1 Co 1,24). A la misma raíz griega pertenece también la palabra «Iglesia», que es la comunidad de aquellos que Dios «llamó de las tinieblas a su admirable luz» (1 P 2,9), el nuevo pueblo de Dios, elegido por Él libre y gratuitamente.

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