COMENTARIO

 Jds 17-19 

Estos avisos se remontan en última instancia a lo que Cristo había predicho: «Surgirán falsos mesías y falsos profetas, y se presentarán con grandes señales y prodigios para engañar, si fuera posible, incluso a los elegidos» (Mt 24,24).

Los «últimos tiempos» (v. 18) es una expresión que hace referencia a la era mesiánica, que ha comenzado con la venida de Cristo (cfr Ga 4,4).

«Hombres meramente naturales» (v. 19). Literalmente sería «hombres psíquicos». Como en algunos textos de San Pablo (cfr 1 Co 2,14; 15,44-46), éstos se oponen a los hombres «espirituales», es decir, a los cristianos que poseen el Espíritu Santo, y le son dóciles (cfr Rm 5,5; 8,14). En cambio, quienes «no tienen el Espíritu», que es el principio de la vida sobrenatural, juzgan y viven guiados únicamente por la naturaleza humana herida por el pecado original. Su sabiduría es meramente terrena (cfr St 3,15), carnal (cfr 1 Co 3,3). Son los que crean divisiones entre los creyentes: «No será partícipe de la divina caridad quien es enemigo de la unidad. Y así no tienen el Espíritu Santo los que están fuera de la Iglesia» (S. Agustín, Epistolae 185,11,50).

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