COMENTARIO

 Jds 22-23 

Los cristianos han de tratar siempre con misericordia a los que se apartan de la buena doctrina, a la vez que evitan el peligro para sus almas. «Es propio de los perfectos que en los pecadores no odien más que los pecados; y que amen a esos mismos hombres» (S. Agustín, Contra Adimantum 17,5).

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