COMENTARIO

 Ap 2,12-17 

En Pérgamo había, entre otros muchos templos paganos, un altar monumental dedicado a Zeus. Los cristianos eran tentados a participar en los cultos idólatras. Algunos de ellos incluso lo recomendaban, como hiciera antiguamente Balaán, que aconsejaba a las mujeres moabitas que se casaran con los israelitas y les atrajesen al culto de Beelfegor, dios de Moab (cfr Nm 31,16). Respecto a los nicolaítas algunos autores antiguos opinan que fue una herejía suscitada por Nicolás, uno de los primeros siete diáconos (cfr Hch 6,5); sin embargo, esta opinión no parece tener fundamento serio.

Se les recuerda que Cristo es el juez que tiene la espada. En la promesa del maná escondido que recibirán los vencedores, se puede ver la contraposición al pecado de participar en los banquetes idólatras. La «piedrecita blanca» hace referencia a la costumbre de mostrar una piedra, sellada de forma adecuada, como contraseña o billete de entrada para poder participar en una fiesta o banquete. El nombre esculpido indica en nuestro caso la participación del cristiano en los bienes que el Señor concede sólo a los vencedores.

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