COMENTARIO

 Ap 8,7-13 

El sonar de las trompetas significa la voz de Dios que anuncia y realiza el castigo por los pecados de la humanidad. Las cuatro primeras trompetas (8,7-12) avisan de calamidades similares a las causadas por las plagas en Egipto, aunque mucho mayores. Ahora las desgracias vendrán sobre los elementos creados por Dios: la tierra, el mar, las aguas de la tierra y los espacios siderales.

El motivo del águila (v. 13), símbolo quizá de un ángel, crea un ambiente de expectación y ansiedad ante lo que traerá el sonar de las tres trompetas restantes. Es un breve tránsito a las tres últimas trompetas. Son tres gritos de pesar, tres ayes de horror y de compasión ante los acontecimientos que ocurrirán al sonar las últimas trompetas. Con los «habitantes de la tierra» se refiere a los hombres idólatras (cfr 3,10), que persiguen a los creyentes. No se encuentran, por tanto, incluidos los fieles, sino sólo los que se dejaron seducir por los enemigos de Cristo (cfr 6,10; 11,10; 13,8.12.14; 17,2-8).

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