COMENTARIO
La pregunta que Dios dirige a Caín resuena constantemente para cada hombre en relación con sus semejantes. Y la muerte por violencia de cualquier persona inocente es como un grito que está pidiendo justicia, y ante el que Dios no permanece indiferente: carga la conciencia de Caín con el peso de su culpa, si bien protege su vida marcándole con una señal para que nadie tome venganza. Se trata, en el contexto del relato, de una marca de protección más que de infamia. El que Caín, por su acción, sea alejado de la presencia de Dios y haya de caminar errante por la tierra significa la ruptura con Dios a causa del pecado.
«La vida humana es sagrada —enseña la Iglesia— porque desde su inicio es fruto de la acción creadora de Dios y permanece siempre en una especial relación con el Creador, su único fin. Sólo Dios es Señor de la vida desde su comienzo hasta su término; nadie, en ninguna circunstancia, puede atribuirse el derecho de matar de modo directo a un ser humano inocente» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2258).